23 septiembre 2008

LA PARANOIA, EL MIEDO Y LAS CONSECUENCIAS.Por: Isahai A. Vázquez Molina

La noche del 15 de septiembre, en la ciudad de Morelia; quedará marcado en la historia misma de nuestro país; quedará escrito como el día en que la locura impuesta por el narcoterrorismo ha marcado nuestras vidas para siempre con su violencia, y nos ha señalado como objetivos de su demencia, de costa a costa.

Morelia se pintó de negro; se hizo presente el dolor, la impotencia, el luto y de sangre inocente; en donde el crimen organizado se ha hecho presente, y no va a parar, ante personas inocentes, comunes y corrientes... como tú, tú familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo o los que te rodean.

La noche del 15 de septiembre, los grupos de delincuentes le han declarado la guerra a la sociedad mexicana, en donde han depositado todo lo sembrado de una espiral de miedo, locura, zozobra, y que se saliera de control; en donde los objetivos ya no son los grupos delictivos organizados, los narcos, militares, políticos. Es cualquiera, esto es la paranoia, es el caos, es todo, menos bienestar.

Lo malo de todo esto es que la cultura del narcoterrorismo ha llegado, y se enfrenta sin tregua alguna, hasta que algo se rompa, se quiebre por completo, ceda ante tanto embate de demencia.

Y vuelven a escucharse los ecos de un grito a favor de la pena de muerte para aquellos a los que salen libres y vuelven a delinquir; sonaran en una sola voz el sonido de dureza, esa que solamente cabe en una lógica de militares; y resonaran los lucros de políticos, el apoyo a caciques y la desmonta de gobiernos por su falta de eficacia, ante el reclamo.

Pero se tiene que recordar que la violencia no es tratable con la misma violencia; porque lo que se está viviendo no es nada tolerable en nuestra propia actividad diaria de una sociedad pacifica, que pide a gritos ¡YA BASTA!.
Y seguiremos viendo desfilar las miles de armas que entran por la frontera norte de nuestro país; sin que alguien pueda parar este desorden, y menos se pueda ocupar de esta situación que se convierte más en zona de guerra, que en un país sin tintes pacifistas.

Seguiremos viendo y viviendo el luto y dolor desfilar cada día que pasa en nuestras vidas, hasta que nos volvamos locos y podamos soportar esta guerra sin cuartel, por los siglos de los siglos, hasta que nos veamos caer, uno a uno. En donde el mercado de la droga se legalice y todos estemos inmersos en esta espiral de temor, angustia y miedo total.

Mis condolencias a todas y cada una de las familias, que han sido victimas de un terror sin justificación a lo largo de estos 10 años de locura ininterrumpida.

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